Comunidades educativas de Chile inspiran metodología regional de la UNESCO y UNICEF para abordar la violencia en la educación

El nuevo manual metodológico sistematiza una experiencia desarrollada en escuelas de la Región de Valparaíso (Chile) y propone una ruta práctica para que establecimientos educativos de América Latina y el Caribe identifiquen violencias, diseñen respuestas contextualizadas y fortalezcan la participación segura de niñas, niños y adolescentes.

Escuela en Chile

Fuente: UNESCO

La Oficina Regional de la UNESCO en Santiago y UNICEF Chile presentaron recientemente el Manual metodológico Diálogos para el aprendizaje y la transformación, una nueva herramienta regional para prevenir y abordar la violencia en la educación desde la participación de estudiantes, docentes, equipos directivos, familias y comunidades educativas. La publicación transforma una experiencia piloto desarrollada en Chile durante 2025 con comunidades de 11 establecimientos educativos de la Región de Valparaíso en una estructura adaptable y replicable para distintos contextos de América Latina y el Caribe.

La experiencia fue impulsada por el Servicio Local de Educación Pública de Valparaíso, en colaboración con la UNESCO, UNICEF y el Centro de Investigación para la Educación Inclusiva de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. También contó con el apoyo del Congreso Mundial de Convivencia, organizado por el Observatorio Internacional para el Clima y la Prevención de la Violencia Escolar (IOSCVP).

A través de espacios de diálogo intergeneracional, las comunidades participantes identificaron manifestaciones de violencia presentes en la vida escolar, analizaron factores protectores y vulnerabilidades, y elaboraron propuestas contextualizadas para fortalecer la convivencia y el bienestar.

El principal aporte del manual es que propone pasar de diagnósticos generales sobre la convivencia escolar a procesos participativos que permiten identificar, desde cada comunidad educativa, qué formas de violencia están presentes, cómo afectan la vida escolar y qué respuestas pueden construirse colectivamente. La metodología sitúa la voz de niñas, niños y adolescentes en el centro del proceso, como una condición para diseñar soluciones pertinentes, sostenibles y vinculadas a la gestión institucional.

La publicación propone organizar el trabajo en tres momentos: un taller de diagnóstico intergeneracional; un taller de diseño colaborativo de propuestas de acción; y una jornada pública de presentación de propuestas y compromisos institucionales. Además, ofrece herramientas para abordar cinco ámbitos de violencia: la ejercida por docentes u otros adultos de la institución educativa; la violencia entre pares; la violencia en entornos digitales; la violencia en el entorno familiar; y la violencia comunitaria que impacta en la comunidad educativa.

El documento incorpora también estándares éticos y de salvaguarda para la participación segura de niñas, niños y adolescentes, incluyendo el consentimiento y asentimiento informado, protocolos de respuesta ante posibles vulneraciones de derechos, designación de un punto focal de salvaguarda, confidencialidad y orientaciones para evitar la revictimización.

“Uno de los principales aportes del manual es que propone pasar de respuestas aisladas o generales a procesos de diagnóstico y acción construidos desde las propias comunidades educativas. Su metodología sitúa la voz de niñas, niños, adolescentes y estudiantes como un componente central para comprender cómo se vive la violencia en cada contexto, cuáles son sus efectos y qué respuestas pueden ser más pertinentes, sostenibles y coherentes con la realidad de cada establecimiento”, expresó Esther Kuisch Laroche, directora de la Oficina Regional de la UNESCO en Santiago.

“El manual es una invitación a dialogar cómo abordar y prevenir la violencia, considerando que las diferentes formas de violencia no se explican por hechos aislados, sino por dinámicas que involucran a estudiantes, docentes, familias, equipos directivos, y que ocurren en entornos comunitarios y espacios digitales. Por ello, la metodología invita a todos los actores del sistema a colaborar en el diseño de soluciones que aborden la seguridad escolar, el aprendizaje socioemocional y las estrategias para la resolución de conflictos desde un enfoque preventivo y participativo, poniendo a los estudiantes al centro, no sólo como receptores pasivos de las estrategias sino como coconstructores y agentes de cambio en sus escuelas y entornos de aprendizaje ”, señaló Violet Speek-Warnery, Representante de UNICEF Chile.

La publicación advierte además sobre el riesgo de que la participación estudiantil quede solo en una instancia simbólica, sin consecuencias concretas. Por ello, propone que las autoridades educativas y las instituciones organizadoras asuman compromisos viables y verificables, incluyendo acompañamiento técnico, continuidad del proceso y seguimiento de las propuestas diseñadas por las comunidades educativas.

Durante el seminario web de lanzamiento, se invitó a instituciones y equipos técnicos de América Latina y el Caribe a adaptarla e implementarla en sus propios contextos. El manual incluye además una ficha para reportar futuras experiencias, documentar aprendizajes y promover el intercambio regional.

La iniciativa se enmarca en el Plan de Acción Regional para la Prevención y el Abordaje de la Violencia en la Educación en América Latina y el Caribe 2025–2030, impulsado por los Estados Miembros de la región junto con la UNESCO y sus socios, en línea con la Declaración de Santiago y el Llamado a la Acción de Bogotá de 2024.

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